
De un tiempo a esta parte al hombre le han llovido elogios, lo han llamado desde “precursor del subte”, “romántico contumaz” hasta “mito viviente”. Él nunca se la ha creído. A Daniel Valdivia, más conocido por casi todo el Perú como DANIEL F, todo eso no le importa nada; él solo quiere descansar un buen tiempo para luego volver a las salas de grabación y empezar su siguiente proyecto. “Ahora estoy de vacaciones, no he compuesto una canción desde enero, son unas vacaciones bastante largas. Sólo nos hemos dedicado a tocar, a hacer conciertos o editar discos. Y es que en cierta forma todo eso me causa stress, porque si comenzaría a componer ahorita ya no paro hasta terminar el disco, ya no voy a comer, ni dormir, ni hablar con nadie. Entonces trato de cumplir con los conciertos y tener un tiempo para mi, pero siempre hago música... siempre” nos dice, y nosotros sí le creemos. Así estábamos frente a frente con el "onanista a tiempo completo", aquel hombre que esquiva los reconocimientos y se siente más cómodo con la sencillez de la cotidianidad. El mismo cuya dualidad compositiva lo puede llevar a esculpir rebuscadísimas palabras o poner interminables títulos a sus trabajos y que, paradójicamente, no se complica a la hora de elaborar su discurso, si hace falta poner un “a la mierda” para que expresar lo que tiene que decir, él lo hace sin pensarlo dos veces. Hablamos acerca de sus inicios, sus influencias, la música y la escena local.
Éste es el encuentro de DEMO con Daniel F.
- En ocasiones anteriores mencionabas que estás en una especie de “proceso de regresión” ya que te sientes como un niño comprando toda la música que no podías comprar; háblanos un poco de esa primera etapa de tu vida. ¿Cómo llegó la música a ti... o cómo llegaste a ella?.
- No sé si por suerte o mala suerte yo caí en un medio en donde todo era música. Todos mis hermanos escuchaban música, mis papás escuchaban de todo y no veían a la música como una cosa de adorno, era gente que escuchaba música y con esa filosofía crecí yo. Yo escuchaba la radio y decía "los discos que tengo están mejor", entonces para qué escuchar radio, todo lo que me proponía era como un insulto. Ahora me molesta la radio, antes siquiera los éxitos eran hard rock, Grand Funk (Railroad), grupos de ese tipo, hasta Pink Floyd creo que pasaban. En ese entonces no escuchaba radio pero no me disgustaba, ahora si ya me disgusta totalmente.
- ¿Qué bandas o solistas fueron decisivos en tu vida musical?
- Son tres en realidad. Uno que es la vertiente de la canción que es Fernando Ubiergo, uno que es la vertiente del rock and roll que son los Ramones y otro que es la vertiente de la música que es Pink Floyd. Esos tres son los que han marcado, de repente para siempre toda mi vida.
- Por lo que veo, te gustan todas las variaciones del rock ¿Hay algún género musical que te parezca detestable?
- Yo no creo que haya géneros malos, lo que si hay géneros que no me gustan, la música criolla no me gusta para nada, la salsa no me gusta nada, el reggaeton no me gusta nada; son cosas que no me gustan pero yo no creo que sean propuestas que no tengan ningún valor. Definitivamente tiene un valor porque es el resultado cultural de alguna manifestación en algún momento de la historia. Si escucho una de esas bandas entonces ya escuché a todas, porque todas suenan igual, no te ofrecen nada mas allá que puede ser bueno y la música no es eso, es una constante, es algo que siempre te va a ofrecer cosas novedosas, nuevas propuestas y sino no sería nada.
- Pero no te parece que si una música como el reggaeton pega tanto, uno se dice ¿pero qué le pasa a la gente? o sea, una onda tan vacía, como que lastima que cale en el gusto de tantas personas...
- No sé... no sé porque lado se vea, pero para mí más insultante es una canción de Pedro Suárez-Vértiz que una canción de reggaeton. Eso me insulta mucho más.
- ¿Y por qué?
- Porque eso si parece que me estuviera insultando de verdad. Parece que me dijera “mira, esta es una canción tan hasta el culo y con una letra tan vacía y tan estúpida, que te la meto por el culo y vas a ver que te va a gustar”, el reggaeton no. El reggaeton es un ritmo perenne que te machaca la cabeza y punto, ¿no?. Pero lo otro me insulta mucho más.
- ¿Tienes algo, en particular, contra Pedro?
- Nooo nada, al contrario... él quiso tocar en mi primer disco solista (“Memorias Desde Vesania”, 2001). Yo buscaba a alguien que toque la armónica y Pedro -que toca muy bien la armónica, eso sí- por intermedio de Cucho Peñaloza quien fue manager suyo un tiempo, nos comunicamos por teléfono y me dijo que quería tocar en el disco que yo estaba haciendo. Me decía cosas como ”yo sé cómo es tu gente, yo sé cómo eres, yo sé cómo es tu circuito. Si quieres no pongas mi nombre, o sea yo sólo quiero tocar y grabar en tu disco, no pongas ningún crédito, no me pongas para nada”. “Ah ya pues, voy a ver” le dije y ya no lo llamé. Pero en contra de él yo no tengo nada por si acaso.
- ¿A qué edad y cómo decides formar una banda?
- (Larga pausa) Creo que eso ha estado siempre, desde chibolo. Creo que es la ilusión de muchos chiquillos que escuchan música, como aquellos que ven fútbol y quieren ser futbolistas, hay otros que quieren tocar como John Lennon pero al final eso se va diluyendo, porque ya ves que viene la vida real y te metes en el mundo; pero tuve la “mala” suerte de no entrar en ese mundo y de entrar en este otro que es la música.
- ¿Desde que edad empiezas a componer?
- Desde el '74, cuando estaba en secundaria.
- ¿Y de dónde sale el nombre de “Leusemia”?
- Era un nombre corto, rápido, sin ningún significado en especial. Luego se cambió la C por la S, una S que parezca Z, como lo que hacia Kiss.
- ¿Cómo logran editar su primer disco?
- La empresa El Virrey nos llamó. No soy un tipo que haga las cosas difíciles, parece que si pero en realidad yo siempre hago las cosas lo más fácil que resulten y el disco a mi no me resultó ninguna dificultad porque sencillamente nunca pensé en hacer un disco... o sea, siempre tocábamos y alucinábamos hasta que un día una compañía viene y te dice para hacer un disco y lo hicimos sin ningún problema; pero (ése) no es el camino de otras bandas que su fin es hacer un disco y empiezan a grabar demos que mandan a las compañías para que les hagan lo que antiguamente eran los discos de 45, a ver si tenían suerte, a ver si la radio te lo pone y es un calvario todo eso. Ése camino nosotros no lo tomamos.
- ¿Y cómo, entonces, es que ellos llegan a ti?
- Por alguna razón, lo que pasa es que siempre nos hemos desenvuelto de manera bien underground, bien escondido, y simplemente las cosas que hacemos casi nadie se entera... o sea en los medios pueden hablar de.. no sé pues “Frágil llena La Noche de Barranco”, pero nadie va a hablar de “Leusemia llenó el Parque de Lima”, para ellos es una noticia que no tiene ninguna importancia, entonces por ese lado yo no espero nada de esto que parece una carrera. Hago las cosas y punto.
- ¿Te satisface la “popularidad” que has conseguido con Leusemia?
- No sé, te soy sincero yo no siento eso. O sea, yo salgo a la calle, alguien me pasa la voz, hola y chau, pero lo siento como algo muy cotidiano, no es como la película de los Beatles (en alusión a “A Hard Day's Night”, 1964) donde los corretean por cinco cuadras. Eso no hay, eso no pasa ni con Gian Marco, ni con Pedro Suárez. Yo he visto a Christian Meier caminar por la calle y no he visto que nadie lo corretee, no es tan así como te lo pintan las películas. - ¿Qué opinión tienes de la respuesta del público hacia tu primera placa (“Leusemia”, 1985), que prácticamente reventó todo el “boom” del movimiento subte en los 80's?
- Primero que nada nos sorprendió, (Larga pausa) o de repente no nos sorprendió, de repente nuestra vanidad sí nos decía que se iba a vender bastante. Lo que no sabíamos era cuánto se iba a vender, porque cuando uno sacaba un demo en esa época, o sea un cassette, una maqueta, eh…vendía 80 copias, 100 copias y ya eso era un montón. De pronto sacamos el disco y se vendieron 5000 copias, entonces era un poquito más de lo que estábamos acostumbrados. Un funcionario de IEMPSA que sacó la reedición del álbum el 2000, dijo que Leusemia había vendido más de 9000 copias, yo no tuve nunca esos números ni otros, lo que si la empresa El Virrey nos mandaba cheques cada tres meses, o sea que tenga un cheque yo, ¡era una cosa alucinante! (Risas). En ese tiempo todavía no estaba tan marcada la piratería fonográfica, los discos que se vendían eran más o menos el reflejo de lo que estaba pasando, entonces las cantidades que se veían en los cheques así sean 100 soles, era pues locazo (Risas).
- ¿Porqué crees que el circuito subterráneo peruano no ha tenido la fuerza cómo para hacer que la gente que está metida ahí viva de eso, como sucede en EE.UU. o Europa?
- Una pregunta parecida le hicieron a Pedro Cornejo. Le preguntaron “¿por qué el rock peruano no tiene ni la trascendencia, ni la pegada de otros artistas de otros países latinos?”. Pedro dijo -con toda su sabiduría- “la pregunta no es por qué no llegamos al extranjero, la pregunta es ¿cómo es posible que el rock peruano viva?” (Risas), cómo es posible que el rock peruano exista en medio de un ambiente tan nocivo, tan anticultura, tan basura, tan coercitivo, tan corrupto. Si tu quieres hacer un concierto, te salta encima la SUNAT, la municipalidad, la comisaría de tu barrio, el APDAYC, todo el mundo quiere comerte por donde sea, entonces en medio de todo eso seguir haciendo música, seguir haciendo conciertos, ya pues... ésa es la pregunta ¿cómo es posible que podamos seguir vivos a pesar de todo eso?.
- ¿Y cómo es posible?
- No sé, (Risas) la verdad no sé... es una manera de enfrentarse a todo esto que nos está jodiendo tanto todos los días.
- Una vez dijiste que los punks fueron el mito sobreviviente y reinvindicador del rock & roll ¿Por qué lo crees?
- Porque de repente sin ellos no hubiera habido el relevo histórico de la música, sin ellos no habría este tipo de bandas tipo (Mira la tapa de nuestra edición cero y dice) Sonic Youth, tipo todo lo que apareció a partir de los 80's, todo el cambio que hubo a partir de entonces, un nuevo pop, un nuevo rock, una nueva manera de ver la música, ya no tanto encrasado en los maestros, en esos muy virtuosos sino en gente que hacia cosas muy sencillas... y en realidad el punk vino a revalorizar todo eso del músico popular, porque en el colegio siempre nos enseñaron eso -al menos en mi época no sé como será ahora- pero antes había un curso de música y la educación peruana te separaba la música en dos: la “música culta” y la “música popular”. La “música culta” es aquella que hacen los grandes maestros como Beethoven, la “música popular” es aquella que hace la gente de provincia. Eso era lo que te decían. Para ellos no había otra cosa, no existía un intermedio, no existía la nueva música, no existían las propuestas diferentes ni las personales, pero ya todo ha cambiado.
- ¿En que momento decides cambiar o sientes que está cambiando tú forma de hacer y escribir música?
- Yo no creo que haya cambiado, sigo componiendo con los mismos siete acordes que aprendí, sigo tratando de decir las cosas más a mi manera que a la manera de otros, sigo chambeando con los mismos esquemas que he trabajado toda mi vida; el asunto es que poco a poco ha ido cambiando lo que esta alrededor mío. Estoy chambeando con mejores músicos, por ende salen cosas mucho más trabajadas, mucho más elaboradas. Lo que sí, hubo un giro en cuanto a la manera de presentar las obras que estábamos haciendo. Más o menos en 1998 fuimos a Arequipa, hicimos un viaje allá gracias a un compadre que se llama Coco Herrera, quien toca en un grupo llamado Distorsión. Allá -no sé si contar toda la historia- pero gracias a este pata tengo una nueva visión de la música, que no es nueva sino era simplemente retomar la visión que tenía cuando era chiquito, que era hacer música progresiva tipo Yes, Emerson (Lake & Palmer), esas cosas... liberarme un poco de esos esquemas tan rígidos que te da el rock and roll cuadriculado, jugar con otros tipos de canción y esas cosas, ser más libre para componer; entonces a partir de esa fecha es cuando empiezan a salir discos un poco más elaborados, aparece “Moxon” (1998), “Yasijah” (1999), después “Al Final de la Calle” (2000), y el “Hospicios” (2004) ahora último.
- Luego de "Kursiles Romanzas" (1986) y "Kursiles Sobrantes" (1987) ¿Cómo decides volver a incursionar como solista?
- Eso viene por una necesidad de ir presentando cosas. Yo generalmente soy más un autor de canciones, en cambio cuando trabajo con Leusemia es un trabajo de banda. Ahí trabajamos todos, chambeamos todos, hacemos toda la música... en la otra faceta, que es la de cantautor que es el género canción, que es mi guitarra y yo nada más, en ése formato puedo pues chambear en cualquier lado, puedo cantar en colegios, en universidades -que es lo que generalmente hago- y es mucho más económico para quién sea. Puedo ir a cantar en una jato y entonces ya no se necesita tanto equipo. Por ese lado siempre quise trabajar estos dos formatos a la vez, otro (motivo) es por la influencia de Rod Stewart, quien también hacía eso. Stewart tenía una banda llamada los Faces, ellos firmaron contrato con una compañía y paralelamente él firmó con otra como solista, entonces tenia la oportunidad de poder chambear en las dos cosas que le gustaban.
- En tu etapa como solista ¿qué canción tuya es la que más ha colmado -hasta la fecha- tus expectativas como compositor?
- No sé, yo hago las canciones, si me salen me salieron si no, no. Hay unas a las que les tengo más... (Larga pausa) respeto que otras pero, por ejemplo Al Final de la Calle es una canción que me gusta mucho por las cosas que dije ahí, que no las he vuelto a decir en otras canciones y que no las podría volver a decir, salvo en Memorias de repente, unas cosas muy personales. En realidad todas las canciones que hago son bastante personales.
- ¿Qué es lo que quieres transmitir en tus canciones, a dónde quieres llegar con ellas?
- Nada, es lo que decía Antonin Artaud: “lo único que quiero es mostrar mi mente”, y ese huevón estaba loco pues (Risas). Él hacia guiones para obras teatrales, hacia poesía, películas y lo único que hacía era mostrar su mente. O sea, todo lo que veías y escuchabas de él era locura. Su poesía era totalmente quebrada, desquiciada, estaba mostrando lo que él sentía, lo que él tenía en su cerebro sin mayor propuesta, sin mayor ideal. Yo no hago panfletos, yo no doy consejos a la gente, yo no lanzo arengas, simplemente digo lo que me está pasando, es una cosa -de repente- ya dentro de lo que algunos llaman “corriente intimista”, es una cosa muy personal.
- De la escena local ¿qué bandas son las que más han llamado tu atención?
- Ahorita casi todas, desde hace cinco, seis años todos los últimos grupos que he visto como La Tuya y los 1500 pero en general lo que me gusta es que alguien me sorprenda con una propuesta, porque si viene un grupo más de nü metal o punk rock pues ya escuché a todos, tienen los mismos discursos... no me ofrecen nada nuevo. En cambio, he visto que las bandas que están saliendo ahora último están sonando mucho mejor, porque ahora casi todos los chibolos se meten a aprender a tocar guitarra, a leer música, armonías, entonces de aquí unos cinco años esto va estar llenos de maestros (Risas), a diferencia de nosotros que éramos una generación de puros empíricos, autodidactas.
- Ahora que hablas de eso, yo conozco muchos músicos que “destrozan” tocando, pero su música apesta ¿por qué crees que pasa eso?
- Eso pasa en todo el mundo. O sea, hay un montón de músicos que “destrozan” pero no te dicen nada, no te trasmiten absolutamente nada. Más te trasmite Bob Dylan cantando solito. De repente no hace falta “destrozar” sino que uno tenga esa combinación de habilidad instrumental y sensibilidad para poder mandar un mensaje, no sé si espiritual o kármico o nirvánico, no sé que clase de mensaje será, pero ojalá por ahí esté la cosa.
- ¿Te gustaría fungir de productor de alguna banda peruana?
- Si, me muero por ser productor, en general trabajar con cualquier banda y producirla. Yo quisiera producir a Rafo Ráez algún día.
- Luego de estar dos décadas metido en la escena ¿Qué es lo que más te gusta y lo que más te disgusta de la música?
- De la música me gusta la gente creativa, los compositores que se pueden dar el lujo de no seguir las normas ni las pautas, ni las modas sobre todo. Lo que no respeto es lo contrario, aquellos que se aferran a la moda, que se aferran a una necesidad de hacer música para la “industria”, acá como no la hay todos los grupos hacen su música para ellos. En otros países, sí tienes que hacer música para la compañía disquera, sino te botan y te vas a morir de hambre que es lo que contaba justamente Pedro Suárez. Una vez le hizo un entrevista Wily Jiménez (periodista de Perú.Com) y hablando sobre su último disco (“Play”, 2004), para esto ya Wily había escuchado el disco le pregunta a Pedro “¿Con qué canción te sientes más identificado en este disco? y Pedro le dijo “mira apúntala en un papelito y la pones acá, yo voy a hacer lo mismo”, los dos abrieron los papelitos y era el mismo tema, y era un tema de esos que no están en ninguna radio, de esos que están escondidos en los discos, entonces Wily le pregunta a Pedro “¿por qué no haces todas tus canciones así?”, y él le respondió “porque me moriría de hambre pues, ya ninguna compañía me contrataría, ya ninguna radio pasaría mis canciones”, entonces él está trabajando en función a una industria, a un negocio, o sea ya no en función a su ser, a su corazón, qué es la suerte o la mala suerte que sí tenemos nosotros, o sea yo cuando hago un disco quiero que sea el disco que suene acá (señala su oído), que suene acá (mente) y que suene acá (corazón) y el resultado tiene que ser eso. No me preocupa si no se vende o si no lo pasan por radio, o si no hacemos videoclips, ese tipo de cosas no están en mi mente.
- Finalmente sobre tus nuevos proyectos ¿Ya hay fecha para algún nuevo material de Leusemia?
- Ahorita estoy de vacaciones, todo este año me la he pasado sin componer canciones. La única nueva es esa última que le hice a Rafo Ráez, que se llama 26 de Febrero, una que va a estar en un disco acústico, fuera de eso no he hecho nada... pero siempre hago música, siempre… he estado trabajando una nueva obra que es un poco más oscura todavía que el “Hospicios” y que supongo que recién la vamos a comenzar a trabajar el próximo año.
Revista DEMO #01 - Noviembre 2005


