El Recuerdo de una Loca Temporada
Una noche que demostró que el sonido de Seattle iba más allá del grunge.

Es así como nació Mad Season conformado por Layne Staley (vocalista de Alice in Chains), Mike McCready (guitarrista de Pearl Jam), Barrett Martin (baterista de los Screaming Trees) y John Baker Saunders un bajista de Minneapolis que había tocado con talentos del blues como Little Pat Rushing, Hubert Sumlin, Sammy Fender y Lamont Cranston. Este sorprendente híbrido musical nos dejó dos excelentes trabajos antes de desvanecerse para siempre. En el recuerdo queda el mítico álbum “Above” (1995) y el video, editado hasta la fecha oficialmente sólo en formato VHS, titulado “Live at the Moore” (1995) que captura 55 minutos de pura “loca temporada” en vivo, el cual desde el primer momento nos invita a recorrer los inusitados caminos de la depresión, la euforía y la tranquilidad, empezando con la ácida Lifeless Dead donde se combinan los agudos solos de un inspiradísimo McCready -tan agudos como las agujas que usaba Layne- y la batería de Martin que suena tan poderosa aquí como en I Don´t Know Anything, donde Staley proclama con guitarra en mano “I don´t know anything, I don´t know who I am... I don´t know anything, I don´t know who to be” (“yo no sé nada, no sé quién soy… yo no sé nada, no sé quién ser”). Entre ambas melodías se encuentra uno de los mejores temas de la banda River of Deceit que con sus suaves sonidos depresivos, cargados de una emotividad cruda y deslumbrante, arroja una de las composiciones más hermosas concebidas en el rock de Seattle de los 90's.
Cuando mister Mark Lanegan (vocalista de los Screaming Trees) y el extremadamente talentoso Nälgäs Sin Cärne (saxofonista y percusionista de los Critters Buggin') -así figura su “nombre” en los créditos - hacen su aparición para interpretar Long Gone Day nadie puede presagiar que verá el pico más alto de esta presentación, una impecable performance que lleva un tema genialmente concebido a escalas impensadas, lo que permite apreciar el lucimiento de Baker en el contrabajo y a Staley compartiendo melancólicas vocales con Lanegan (“isn't it so strange how far away we all are now, am I the only one who remembers that summer?” / “no es algo extraño ver cuan lejos estamos ahora, ¿seré el único que recuerde aquel verano?”); toda una demostración de talento y creatividad imposible de ser etiquetada dentro de algún género musical existente.
Y si eso no convence, pues aún falta escuchar los primeros toques de batería que Barret ejecuta -sin baqueta alguna- junto a su perfecto aliado, el señor Nälgäs en la percusión, trasladándonos dentro de un remolino auditivo alucinante que recibe apoyo en las imágenes psicodélicas que acompañan la puesta en escena de X-Ray Mind.
Finalmente, tal vez sólo un fanático de Alice in Chains pueda entender lo que Layne intenta expresar en All Alone, canción minimalista que expresa toda aquella soledad que implica estar inmerso en el lúgubre mundo de las drogas y cual pieza de rompecabezas encaja a la perfección con November Hotel, el desfogue del concierto que sirve para descargar las energías restantes, en una versión que parece interminable, y nos muestra a un McCready poseído que golpea el amplificador con su guitarra, mientras Nälgäs Sin Cärne hace lo que puede para colaborar en la destrucción con su saxo.
Como bonus podemos encontrar una versión de Lifeless Dead tomado de su participación en el Self Pollution Radio Special del mismo año, más el videoclip oficial de su single promocional River of Deceit.
“Live at the Moore” sirve entonces para apreciar a una banda que supo crear un sonido propio, innovador y arriesgado pese a los orígenes de sus miembros. Si quieren comprobar que Seattle fue más que grunge en los 90's, con esto basta y sobra.
DEIVIS LEYVA B.


