El Último de los Grandes en la Temporada de Festivales Europeos
Finalizando la temporada de festivales en el viejo continente, Holanda no se queda atrás y nos invita al Festival de Lowlands: más de 80 agrupaciones en tres días de afiebrada devoción por la música.
TEXTO & FOTOGRAFÍAS : RICARDO VARGAS
Destino: Biddinghuizen en las tierras bajas de Holanda. Ahí, donde el país le ganó a la naturaleza, se encuentra uno de los parques de diversión más importantes de Europa y el lugar donde cada año se lleva a cabo el Festival de Lowlands. Arribamos al aeropuerto de Schiphol y directamente abordamos el tren que nos llevaría, en un viaje de 35 minutos, a la pequeña ciudad de Lelystad, base desde la cual los buses del festival llevan a los visitantes gratuitamente a las instalaciones del evento.
Estamos en el centro de Holanda, bajo el nivel del mar y rodeados de campos de cultivo y vacas por doquier. Listos para adentrarnos en los tres días de conciertos, actividades, shows, performances, diversión y por supuesto, trabajo. El cartel es impresionante. Las ofertas de comida variadas y la atmósfera general bastante amigable. Pero, siempre hay un pero en el camino, el área de camping está totalmente invadida por coloridas carpas y no hay casi espacio donde levantar lo que sería nuestro refugio los próximos tres días. Tras caminar por más de una hora, avistamos unos pocos metros cuadrados de pasto libres, “increíble” a esta altura del día. Con varios kilos en la espalda, corremos o al menos tratamos de correr para alcanzar ese pequeñísimo pero acogedor espacio al lado del camino. Luego descubrimos que no era el lugar más apropiado para descansar o relajarse al final de un día agitado. En fin, tras levantar la carpa y estar listos para el devenir, escuchamos los primeros acordes de las bandas que inician el día jueves tocando en los siete diferentes escenarios-carpas esparcidos en el recinto.
Lo primero que debemos alcanzar es The Editors, los ingleses venían con su segundo larga duración “An End Has A Start” bajo el brazo y esta sería quizás la única oportunidad de verlos en vivo presentando este disco. Como siempre, el cantante Tom Smith y su hiperquinesia contorsiva atraen la atención y tensión del público. El disco tiene un par de temas bastante rescatables que parecen haberse quedado fuera de la lista del excelente primer álbum. El resto nos pareció un tanto repetitivos y menos interesantes. Luego, sería la hora del nuevo proyecto de Damon Albarn (Gorillaz, Blur) llamado The Good, The Bad and The Queen. Junto a Paul Simonon (bajista de The Clash), Simon Tong (Guitarrista en The Verve) y Toni Allen (ex Fela Kuti) ofrecen una puesta en escena un tanto barroca. Vestidos con traje, sombreros y acompañados por un trío de cuerdas, la propuesta de este primer disco es bastante intima y personal. Historias de desesperanza y melancolía en un Londres de estos días y su relación con el mundo de afuera.
El cierre del día viernes es con The Killers, la banda proveniente de Las Vegas fue una de las más esperadas del festival. Un sonido potente y Brandon Flowers vestido de dorado atraen, canción tras canción, a más y más público, la carpa no daba más. La gran capacidad vocal de Flowers jugueteando con los estribillos, engancha a la audiencia con temas como: Sam's Town, When You Were Young, Smile Like You Mean It, Mr. Brightside y Somebody Told Me.
El día sábado vendría también cargado de artistas. A veces, hay que sacrificar algunos shows pues es imposible estar en todos en un evento de gran magnitud. Así, que seleccionamos los más cercanos a nuestras preferencias musicales y partimos.
Empezamos el día tranquilamente, escuchando las canciones de los video juegos más importantes siendo interpretados por la Orquesta Metropole de Holanda. “Super Mario Bros.”, “Metal Gear Solid 2”, “World of Warcraft”, entre otros, fueron parte del repertorio. La cantante Floor Jansen, del grupo de metal gótico After Forever se une, por un instante, a la orquesta e interpreta Sound of Wind del juego “Final Fantasy”. Horas más tarde, con su grupo, se presentan en el mismo escenario recibiendo gran acogida de parte del público holandés. Turbonegro, es un show aparte, ¿se imaginan a los Village People maquillados, tocando hard rock con tintes obscenos y con un cantante con bastantes kilos de más y semi desnudo? Bueno algo parecido es la puesta en escena de esta banda noruega que ha conseguido afiatar una legión importante de seguidores en Europa.
Luego, sería el turno del conocido Chris Cornell, uno de los puntos altos del festival. El ex cantante de Audioslave y Soundgarden venía con su segunda producción solista bajo el brazo. La característica voz de Cornell se mantiene aun en el mismo nivel y nos lleva por un recorrido a través de canciones importantes en su carrera como Outshined, Black Hole Sun, Show Me How To Live, Be Yourself, Spoonman, Hunger Strike y You Know My Name, tema perteneciente a la banda sonora de la última película de James Bond, “Casino Royale”. Además, nos ofrece el cover acústico de Billie Jean que aparece un su último álbum “Carry On”.
La propuesta luminotécnica en el show de Interpol es la pesadilla de cualquier fotógrafo de rock. Pero el deleite para los fans. Los cuatro de Nueva York, bastante recatados y sin mucho aspaviento se han posicionado como una banda representativa del movimiento indie. Pasando por varios temas de “Our Love To Admire” su más reciente producción, los favoritos de álbumes pasados como PDA, NYC y Slow Hands no podían estar ausentes. Un show bastante introvertido y envolvente, con algunos matices que nos hacen recordar por momentos fugaces a Joy Division o The Chameleons.
El final del día sábado fue apoteósico, Alpha, el escenario más grande del festival, quedó chico. La gente se desbordaba y repletaba la pequeña colina a un lado del recinto. Parece que todo Lowlands estaba ahí. ¿Qué pasaba? Bueno, era la hora de la aclamada banda inglesa Kaiser Chiefs. Con solo dos larga duración en su haber y con no más de tres años en el circuito, el quinteto de Leeds ha sido reconocido con tres BRIT Awards y dos NME Awards el año 2006.
Definitivamente, el vivo de los Kaiser Chiefs es de lo mejor. Una banda en constante contacto con el público y con canciones que harían moverse al más flemático de los mortales. Fue una fiesta total. Ricky Wilson, el cantante, salta y corre sin cesar, de un lado al otro, de arriba abajo. Canta, grita y balbucea mientras hace partícipes de su algarabía al resto de la banda.
Domingo y sería nuestro último día en Lowlands. Empezamos por alimentar el cuerpo y mantenernos en forma para lo que sería un día agitado. La oferta de comidas es mundial, china, vietnamita, holandesa, árabe, turca, vegetariana, bebidas, postres, panqueques, fruta, etc. El sol aparece radiante y con equipos en mano nos dirigimos a ver a Lacuna Coil. El metal gótico de estos italianos liderados por Cristina Scabbia estaría presente por primavera vez en este festival y lo haría en el escenario principal. Un show corto, menos de una hora, pero en el que incluyeron el cover de Enjoy the Silence de Depeche Mode, que ya es tema obligatorio de cada presentación. Llegó la hora de lo más esperado personalmente, nunca tuve la oportunidad de verlos en vivo y este sería el momento. Unos cuantos laptops en el escenario esperaban a Trent Reznor y Nine Inch Nails quien iniciaría el show con un poderoso ataque decibélico y temas de su más reciente álbum “Year Zero”. Cuando empieza a sonar Survivalism aparecen las guitarras y el resto de la banda. Algunos clásicos como March of the Pigs, Dead Souls y The Hand That Feeds son parte del repertorio, pero muchas canciones nuevas evitan que engancháramos con el espectáculo. La sorpresa fue esta vez con Sonic Youth. La reconocida banda americana de noise experimental que nos tiene acostumbrados a esas envolventes y extensas atmósferas sonoras, no atrajo mucho público. Aun cuando presentó un repertorio con canciones mucho más aceptables y casi más comerciales. Caso opuesto fue con los viejos clásicos de Motörhead. Estos metaleros, con ya muchos años de experiencia, lanzan un sonido absolutamente apabullante. Increíble de creer que es producido por solo tres músicos.
Los galardonados Klaxons y el colectivo canadiense Arcade Fire tocaban al mismo tiempo en escenarios diferentes. Ambos venían con buenas críticas tras haber pisado la mayoría de festivales europeos este año.
Tras un receso y cargar baterías, pasaríamos a ver a LCD Soundsystem por unos minutos. Esta propuesta dance-punk americana nos cautivó y capturó casi durante todo el show. Un clásico sonido underground americano de los 80 pero con inmensas dosis electrónicas los ha hecho más populares en Europa que en Estados Unidos. Por momentos parecía estar viendo y escuchando a David Thomas de Pere Ubu. Fue todo un descubrimiento.
La hora final había llegado y era el turno de Tool. Todo se vuelve oscuro y seis pantallas gigantes se encienden detrás del escenario proyectando videos del guitarrista y artista visual Adam Jones. Casi todos son contraluces que siluetean y mantienen anónimo al cantante Maynard James Keenan. La puesta en escena poco ortodoxa de Tool consiste en tener al guitarrista y bajista en primer plano, mientras el baterista y cantante están ubicados a un nivel más alto en segundo plano. Buen diseño de luces e imagen impecable. Abren el show con Vicarious, single del disco “10,000 Days”, luego vendrían entre otros, temas como Forty-Six & 2, Eulogy y Sober.
Fue un cierre de festival bastante espectacular con un show visual lleno de imágenes, siluetas, sombras y rayos láser. Un final que gustó y satisfizo a la mayoría de los concurrentes.

