Concierto Supersónico
Estadio Nacional; Lima, Perú 30.04.2009
El intro de “Fuckin’ in The Bushes” sirvió de fondo musical a la aparición de la banda en el escenario. ¡Sí! Ahí estaban los hermanos Gallagher, no en posters, revistas o videos, sino ¡en vivo y en directo!: Noel con su Epiphone Casino y su clásico peinado mod, Liam de pelo corto, usando abrigo y pandereta en mano, los demás integrantes vestidos con sobriedad.
De pronto el grito de la fanaticada se opaca ante la aplanadora “Rock n’ Roll Star”, primer mazazo de la noche y primer tema de su clásico debut “Definitely Maybe” (1994), comienzan los cánticos, los saltos, la alegría hecha cinética y algunos forcejeos con gente que no sabe que la finalidad de estar en primera fila es la de disfrutar al máximo de un concierto, no para estar quietos, para eso mejor que se vayan a la tribuna.
Luego, “Layla”, una canción de estadios por excelencia, compuesto con alevosía para estos menesteres. La gente presa de la euforia. La musculosa “The Shock Of The Lightning” presentó el último trabajo de estudio de estos inoxidables británicos: “Dig Out Your Soul” (2008), más adelante también desfilaron jovencitas atractivas como “Waiting For The Rapture” y “I’m Outta Time”. La desenfrenada “Cigarettes & Alcohol” nos regresó a la época prístina del grupo, con sus idas y vueltas gracias a “Slide Away” y “Supersonic”. Tantas buenas canciones no lograban aplacar al apetito melómano del público, al unísono pedíamos “Live Forever” (“vivir para siempre”), la negativa de Liam fue contundente y con clase: “You Too” (“ustedes también”). En “The Masterplan”, bella, semi acústica, Noel demostró lo bien que conserva su voz. Noel, el guitarrista, el artesano, el talentoso, el compositor, el músico.
El disco más famoso de la banda y para muchos su obra maestra, “(What’s The Story) Morning Glory?” (1995), se hizo presente, recordándonos su estatus de hito discográfico. “Morning Glory” con sus riffs incandescentes literalmente nos abrasó. “Wonderwall”, clásico de clásicos, fue robado por el público, a Liam no le quedó otra que unirse a la multitud y cantar con ella. El menor de los Gallagher por momentos evidenció un desgaste en la voz, causado por sus excesos con el alcohol, pero supo usar muy bien sus pulmones en los himnos, notable en la melódica “Champage Supernova”. De vez en cuando se le veía peleándose con el micrófono, sacándole la lengua, tratando de morderlo, cuando sentía que los instrumentos lo opacaban, no hay duda, es un tipo fuera de serie, un frontman con personalidad. Liam, la voz nasal, el rostro, la pose, la actitud, la arrogancia, el rockstar.
Oasis no acostumbra a interactuar con su público, parcos como nadie, hace un tiempo alguien los definió como “cinco estacas clavadas en un escenario”. Por eso adquieren inmenso valor momentos como el que protagonizó un Noel emocionado y con sonrisa de oreja a oreja, agradeciendo en castellano luego que todos, y repito, todos, los asistentes lo acompañaran en las estrofas (y en plan karaoke en los coros) en la interpretación de la bella “Don’t Look Back in Anger”, ¿lágrimas en nosotros?, pues sí, ¿por qué no?, era nuestro derecho, nuestra felicidad, nuestro pasado vivido en el presente, el chibolo que fuiste ahora camina delante tuyo gracias al soundtrack de tu vida. Liam también nos metió al bolsillo con sus palabras corteses (nada común en él), en ocasiones se dedicó a mirar detenidamente a la multitud y su estadio, tanta emoción y entrega habrá percibido que le oímos frases como: “Son la mejor ciudad en años”, “Son los números uno, nos vemos en cinco” y el éxtasis total cuando al terminar la última canción (“I’m the Walrus”) se bajó del escenario para darle la mano a su hinchada fiel. Sin duda los peruanos les movimos el piso.
Llevo más de una década escuchando a Oasis. Una de sus letras que más recuerdo y que más me ha impactado es: “Please don’t put your life in the hands of a rock n’ roll band” (“Por favor no pongas tu vida en las manos de una banda de rock”). Aquella última noche de abril, luego de haber esperado para entrar al estadio por más de diez horas, con hambre, sed y otras necesidades, luego de haber cantado, saltado, sudado, y demás verbos en “-ado”, salí a toda prisa en busca de una movilidad que me llevara al trabajo, tenía turno de noche. Toda una odisea. Todo por una de mis bandas favoritas. Por primera vez sufrí aquella letra de Noel, y me sentí orgulloso.
Videos extraídos del canal YouTube de Cocteaulab


