
Los números lo ubican en el tercer lugar de los discos más vendidos en la historia, sólo superado por “Thriller” de Michael Jackson y el recopilatorio de The Eagles. Guardando las distancias, sin duda, "The Wall" emerge, junto con el "Dark Side of the Moon", como pieza fundamental de la basta y variopinta discografía de la “etapa Waters” en Pink Floyd.
Fue durante las sesiones de "The Wall" que Rick Wright fue obligado a dejar el grupo por Roger Waters.
Ópera rock, que al mismo estilo de “Tommy” (The Who), narra en sus canciones la vida de un singular y desquiciado personaje: “Pink”, bizarra personalización que emerge del lado oscuro de la mente creativa de Waters, como producto de sus no gratas experiencias infantiles y los traumas post guerra que le tocaron vivir, y que plasma con enfermiza agudeza en este desadaptado personaje.
A lo largo de las 26 piezas contenidas en el álbum doble, queda en evidencia la capacidad creativa de Waters, más allá del ego gigante que quebró la relación con Gilmour y que lo llevó a dejar la banda algunos años después, sólo queda destacar esta obra maestra sin tiempo, porque pasarán los años y ‘este muro’ perdurará por generaciones, en la memoria auditiva de quienes disfrutamos la música.


