Más allá de un concepto, 2112
(Anthem/Mercury Records, 1976)
Escribe: Laura Machicao

Originarios de Canadá, la alineación actual de Rush (vigente desde 1973, año en que fue reemplazado su baterista original John Rutsey) tiene nada más que a tres de los mejores exponentes actuales en sus respectivos instrumentos; esto según expertos, productores y por supuesto, fanáticos de la banda. Geddy Lee, a cargo de la distintiva voz principal, bajo y teclados es el frontman de la banda. Alex Lifeson es quizás el guitarrista más subestimado por la crítica especializada, como la Rolling Stone Magazine que suele obviarlo de sus conteos de “los mejores”. Y para completar el trío tenemos a Neil Peart, el mejor baterista (vivo) del planeta a decir de muchos. A esta maestría musical individual, se suman más de 30 años de experiencia, vivencias personales (sobre todo en el caso de Peart) y una complejidad en melodías y letras que hacen de todo este paquete una delicia roquera para aquellos en busca de alguien a quien idolatrar. Si bien en sus primeros materiales solo escuchábamos chispazos de lo que hoy conocemos, no fue sino hasta su cuarto álbum que lograron concretar todo el potencial que llevaban. Después del lanzamiento de “Caress of Steel” (1975) y debido al fracaso de la placa, tuvieron presión de su disquera por sacar un trabajo que fuera “comercialmente” accesible para el público, no más canciones interminables y mucho menos discos conceptuales. Lee, Lifeson y Peart se zurraron en lo prometido. Bueno, a medias.
“2112” es el cuarto disco de la banda y es considerado por especialistas y aficionados como el trabajo más completo y excepcional que tienen, a pesar de que los singles que los hicieron comercial y mundialmente conocidos, como “Tom Sawyer” o “Limelight”, aparecieron más adelante en su carrera. Inicialmente lanzado como vinyl, tiene dos lados. El primero de ellos es una mini-ópera con un concepto, basado en la obra de Ayn Rand titulada “Anthem” (según lo declarado por Peart, quien estuvo a cargo de la letra, mientras que Lee y Lifeson pusieron la música) y es la canción que le da el título al álbum. La segunda parte son 5 canciones completamente desasociadas de “2112”, motivo por el cual no podemos hablar de un álbum conceptual. Por el momento, solo escribiré sobre esta canción:

"2112"
I: "Overture" (0:00 - 4:33)
II: "The Temples of Syrinx" (4:33 - 6:45)
III: "Discovery" (6:45 - 10:14)
IV: "Presentation" (10:14 - 13:56)
V: "Oracle: The Dream" (13:56 - 15:56)
VI: "Soliloquy" (15:56 - 18:17)
VII: "Grand Finale" (18:17 - 20:33)
I: "Overture" (0:00 - 4:33)
II: "The Temples of Syrinx" (4:33 - 6:45)
III: "Discovery" (6:45 - 10:14)
IV: "Presentation" (10:14 - 13:56)
V: "Oracle: The Dream" (13:56 - 15:56)
VI: "Soliloquy" (15:56 - 18:17)
VII: "Grand Finale" (18:17 - 20:33)
Dividida en 7 capítulos, “2112” nos lleva a un futuro incierto en donde el hombre es un ser sumiso y subyugado por seres superiores que han implantado un modo de vivir. Esta historia, narrada musicalmente en 20 minutos con 33 segundos, inicia con la Overture: un solo instrumental en donde cada uno despliega lo mejor de su arte y entonces un bombazo; Geddy Lee suelta la primera frase: “Y los dóciles heredarán la tierra” ("And the meek shall inherit the earth").
A la hora de escuchar la canción es recomendable que lo hagas con el book del disco en mano (dile no a la piratería), en donde Rush tuvo la amabilidad de narrar parte de la historia que no está dicha en la letra. Es simplemente para dar un contexto que podría incluso resultar innecesario. Digamos que es la parte poética a la que la banda luego nos acostumbraría.
Temple of Syrinx presenta a los nuevos “gobernantes” de Federation City. Los Sacerdotes se han encargado de tomar control y asegurarse que el libre albedrío de la ciudad deje de existir. “We’ve taken care of everything, the words you read, the songs you sing”, dice Geddy. Con una estridente guitarra y una aun más notoria batería, Lee hace uso de su amplio rango vocal para chillar el discurso de los Sacerdotes. A partir de ese momento, la estridencia y agudeza de su voz será lo que caracterice a estos personajes, y si a esto se le suma la alucinante guitarra de Lifeson, nos encontramos ante unos monstruosos líderes.
La bestialidad disminuye y Rush musicalmente te lleva a una especie de oasis. Discovery nos presenta a Sin Nombre, un poblador de Federation City que dentro de una cueva hace un descubrimiento maravilloso: una guitarra. Por un par de minutos tenemos la simbiosis perfecta de Rush: Lifeson es físicamente el poblador, que tras jugar un momento con su nuevo hallazgo, tiene la voz de Lee (esta vez en un tono mucho más suave y amable, a diferencia de los Sacerdotes) y Peart fue quien le dio el guión. “See how it sings like a sad heart and joyously screams out its pain” canta un alucinado y emocionado NN, quien no puede esperar hasta mostrar la maravilla que tiene entre manos. “The Priests praise my name on this night”, piensa. A la melodía que le da un solo a Lifeson, de pronto se le unen los demás para dar inicio a una nueva parte.
De pronto, un cambio marcado. En Presentation, NN llega de una manera amable que se transmite tanto en la voz de Lee como en la melodía que lo acompaña, muy suave y pausada. “I’ve found an ancient Miracle I thought you should know”. El cambio del rango de voz de Geddy le da pase a unos arrogantes Sacerdotes que minimizan el descubrimiento. No solo varía el tono de voz, sino la estridencia de los instrumentos, el punzante bajo, una acelerada guitarra y el fuerte drumming de Peart van en aumento y culminan para un cambio aun más sentencioso. La guitarra es destruida, los Sacerdotes imponen nuevamente su voluntad.Un inicio espectral, con sólo la guitarra de Lifeson y el teclado de Geddy dan inicio a Oracle: The Dream. Después de deambular tristemente por las calles, NN añora sueños de mejores tiempos. De pronto, es trasportado a la época antes de la existencia de Federation City, es decir nuestro mundo libre. “That grace this strange and wondrous land I see the hand of man arise with hungry mind and open eyes”. Apenas pone pie en ese pasado, nuevamente retoman la fuerza de la libertad, sobre todo a través de la batería de Neil.
Un nuevo movimiento y volvemos al oasis. Las aguas calmas y la guitarra dócil presentan el Soliloquy. Es una reflexión sobre el sueño que ha tenido, para luego darse de narices con la realidad. NN está probablemente en la cueva en la que encontró la guitarra, al borde del suicidio. “My spirits are low in the depths of despair”. Después de haber visto lo que esta guitarra (y la música en general) hubiera significado para su raza, prefiere no volver a esa terrible situación. El cambio marcado instrumental anuncia como una idea ronda por su cabeza y, a medida que va tomando más fuerza el trío, hasta duele, porque se siente el suicidio.
Un guitarreo roquero de guerra y libertad (por la muerte quizás), junto a un beat mucho más animado da inicio a The Grand Finale. Librado de las letras, es un solo instrumental que anuncia el inicio de una guerra, que no sabemos como se desató, e incluso no sabemos como termina. No existe una partitura clara, sino más bien una improvisación de todos contra todos; que no suena mal y genera lo esperado: caos. El final de la invasión es anunciado por una voz electrónico que dice “Attention all Planets of the Solar Federation, we have assumed control”, algo que Lifeson y Lee hicieron como jugando al final de la grabación. La incertidumbre, al mejor estilo de Rush, deja complacidos a todos los que seguimos la historia por 20 minutos y algo más. Genialidad por donde se le mire.


